La disfagia

Se denomina disfagia a la dificultad o incapacidad para tragar. Aunque no siempre se hable de este trastorno, la disfagia puede tener un impacto negativo inmediato en la calidad de vida de quienes lo sufren. Después de todo, comer es una actividad vital y agradable para el ser humano. Más allá de las cuestiones sociales, la disfagia también puede tener serias consecuencias relacionadas con la salud, incluida la malnutrición, deshidratación y neumonía por aspiración.

Sin embargo, las dificultades en la deglución no son fenómenos normales del envejecimiento, sino que son tratables y prevenibles. Pero a menudo las disfagias no se diagnostican ni se tratan a tiempo. En Los Ángeles, Estados Unidos, la incidencia de los problemas de deglución es de aproximadamente 11% entre los adultos mayores en las casas de reposo destinadas a ellos. A menudo estas  alteraciones de la deglución pasan desapercibida para ellos, hasta que la condición se establece completamente. En ese punto, un tubo de alimentación puede ser necesario. Como resultado, el adulto mayor afectado puede necesitar ser transferidos a un entorno de cuidado especializado donde se le pueda prestar el apoyo adecuad, puesto que la disfagia puede conducir a una pérdida fundamental de la independencia y la autosuficiencia.

La disfagia tiene una variedad de causas y puede manifestarse de diversas maneras. Para identificar el problema es necesario realizar al paciente una serie de preguntas bien formuladas en palabras fáciles de entender. También puede ser necesario eliminar algunos mitos comunes y los malentendidos. La educación sobre este trastorno, por lo tanto, es un elemento clave para lograr el control en la deglución. Esto puede comenzar con un conocimiento del proceso deglutorio, lo que veremos a continuación:

En la figura A el bolo alimenticio ya está listo para entrar en la faringe. El alimento es empujado hacia la parte posterior de la boca, en contra de los músculos de la pared faríngea, como se ve en las imágenes B y C.

En las imágenes D y E, se observa que laringe se eleva y se cierra en su parte superior cuando el cartílago epiglotis desciende. La nasofaringe se cierra con la elevación del velo del paladar, protegiéndola del paso de restos del bolo alimenticio hacia las fosas nasales. Entonces la entrada al esófago se abre permitiendo que el bolo alimenticio descienda.

Por último, en la imagen F el alimento pasa por el esófago. Las vías respiratorias se vuelve a abrir para permitir que la respiración continúe.

Cuando esta secuencia se interrumpe en cualquier punto se puede dar lugar a disfagia. Dado que las personas tiendes a evitar la incomodidad de la tos o el ahogamiento durante las comidas, se aíslan en la medida en que los primeros signos no son reconocidos. Al hacer el diagnóstico, es importante estar al tanto de enfermedades como el Parkinson o el reflujo gastroesofágico (RGE) que pueden aumentar la vulnerabilidad. La disfagia puede surgir también como un efecto secundario de la medicación a menudo utilizada para la artritis, la enfermedad de Parkinson, la depresión y otros trastornos comunes.

Es importante educar a los cuidadores de anciano sobre la disfagia, como también es fundamental que las personas mayores aprendan a reconocer sus propios síntomas y a buscar tratamiento. Para que esto suceda se debe superar una serie de obstáculos de larga data:

  • Muchas personas con síntomas de disfagia no les informan a los médicos o a sus cuidadores, a menudo para evitar la vergüenza o pueden temer la pérdida de la independencia.
  • En sus primeras etapas, las personas pueden no estar conscientes de los signos y síntomas de la disfagia o los ignoran.
  • La disfagia puede ser vista como una parte “normal” del proceso de envejecimiento. Una persona puede no estar consciente de la mecánica de la deglución y considerará como “normales” las estrategias que utilizan para deglutir.
  • Las personas no se dan cuenta de que hay una especialidad clínica frente a los problemas de deglución y que hay ayuda disponible.
  • Lo más importante, la gente puede ver la deglución como algo insignificante, por lo que no tomarán en cuenta la gravedad de las posibles consecuencias.

Tomado de Today's Caregiver.

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